domingo, 26 de agosto de 2012

Fish Spa (mis adorables pececillos)


   No lo podía evitar, cada vez que lo veía en la tele o lo leía en alguna revista, me moría de curiosidad por hacerme la pedicura con los “pececillos”. Hasta que un buen día, una persona muy especial me hizo uno de los regalos más divertidos y provechosos que he tenido nunca: ¡un tratamiento de ictioterapia! y yo, claro, feliz (cómo me conoce...)

   Iba yo tan decidida hacia Martina Vega, en León, a disfrutar de mi regalo, que no fui realmente consciente de en lo que me estaba metiendo hasta que no me ví con los pies dentro de una cubeta de agua y decenas de pececillos “atacando” mis pies literalmente. Tengo que decir que no he sentido tanto pánico en mi vida, ¡¡pensé que en ese momento iba a salir corriendo descalza y con los pantalones remangados por todo el salón!! Imaginaros qué será que las esteticistas que trabajan allí, se quedan para ver el momento inmersión (y no me extraña) porque las reacciones son de lo más variopinto. Creo recordar que pasé de la risa al llanto y al repelús y otra vez a la risa en pocos segundos… después de dar varios grititos ridículos y ofrecer todo el espectáculo al personal, mientras este no podía contener la risa, comencé a disfrutar del tratamiento. 


    Una vez relatada mi experiencia, paso a contaros en qué consiste el tratamiento y cómo me lo realizaron en este centro.

   La ictioterapia también es denominada “pedicura natural”, el tratamiento comienza con un lavado de pies para eliminar productos químicos como cremas que puedan dañar a los pececillos. El siguiente paso es sumergir los pies en unas cubetas de agua en las que se encuentran los Peces Garra (ya solo el nombre pone los pelos de punta, pero no preocuparse) y esperar a que estos cubran tus pies. Digo “esperar” por decir algo, porque yo creo que no te da tiempo ni a llegar al fondo del Fish Spa cuando ya los tienes “atacando”. Aclaremos que son totalmente inofensivos (y pequeños), y que no tienen dientes, dato importante. El proceso lo llevan a cabo succionando las células muertas de la piel a la vez que generan una encima que tiene un efecto regenerador en la misma. La sensación es como de leves pinchacitos (micro-acupuntura) que reactivan la circulación sanguínea hasta de las piernas (la inmersión casi es hasta las rodillas), vamos, que el tratamiento también tiene fines terapéuticos. Al finalizar el tratamiento que puede tener una duración de 15 o 30 minutos (según lo quieras), la esteticista te da un masaje con aceites que llega hasta la dermis puesto que los poros quedan totalmente limpios.

   Yo no confiaba mucho en este tipo de pedicura, pero tengo que decir que ni con todas las del mundo he tenido los pies con un aspecto tan saludable además de la sensación de ligereza y bienestar. Es realmente increible el resultado y ¡tenemos la suerte de tenerlo muy cerca! Lo recomiendo al 100%, de hecho yo estoy pensando en repetir muy pronto. Es una experiencia que no os podéis perder. Por cierto, también lo podéis hacer en las manos.

   Os dejo la web para más información: www.martinavega.com , es un salón de confianza ya que podéis ver los certificados de calidad y autenticidad de los pececillos, cosa que a mí, personalmente me deja más tranquila. ¡Además el sitio es precioso!


Para llegar:  Plaza de Santo Domingo, entre el museo y el BBVA.


   ¡Hasta pronto!

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Deja tu comentario